
¿Qué onda, chavos? ¿Se han percatado de algo? Ya saben, esos perros que parecen tintos dorados, esos tan bonitos que uno quiere traspichados y hasta adoptar. Simón, hablo de los perros amarillos, los que ahora le dicen «caramelo», que son pura cosa de México, neta. Y oigan, no es pex, estos perritos son de aquí, total mente endémicos de nuestra tierra, ¿verdad que qué padre? Imagínense, una raza que empezó siendo un chiquito callejero y ahora hasta tiene nombre en las redes sociales. Qué nivel, ¿no?

Pero ojo, no es cualquier perro, tiene que ser rey, tiene que tener ese color dorado brillante, como cuando te tiras una gorda y ves el brillo en el horizonte, qué emocionante. Estos perros son súper nobles, cabezones, amorosos, pero a la vez súper inteligentes. Yo conocí a uno que le decía Carminha, güey, y ese perro sí sabía de pedo, te miraba como si te estuviera juzgando, pero luego te lamía la mano y te hacía sentir como el rey del mundo. Qué contradicción más honra.

Mi pregunta es: ¿tienen ustedes un perrito caramelo? ¿Lo ven en su colonia, tirado en la calle, o feliz con su dueño? Porque estos perros son pura vida, pero también nos toca cabronas las circunstancias. Algunos viven al chile, sin familia, sin amor. Así que, si tienen uno, trátenlo bien, ¿ah sí? Y si no tienen, tal vez se les antoja, no se trie excitación. Al fin y al cabo, ¿qué mejor que un perro que te regale cariño sin pedir nada a cambio?

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