
¿Sabías que la Inteligencia Artificial no es cosa de ayer? Ni modo, hermano, esto viene de los años 50. Alan Turing, ese genio británico, ya andaba preguntandose si las máquinas podían ‘pensar’. Más loco que una cabra con tres cabezas, ¿no? Pero ojo, que Turing no hablaba de que las charolas conversaran contigo, sino de algo más tecnico. En 1950, propuso ese famoso juego ahora conocido como el Test de Turing, donde una máquina intenta engañar a un humano para que crea que es otro humano. Puro drama.

La cosa siguió su curso sin tanta broma. En 1956, en Dartmouth College, se organizó el primer taller oficial de IA. Iban científicos pesados como Marvin Minsky y John McCarthy, que básicamente dijeron: ‘órale, vamos a hacer pensar a las computadoras’. La verdad, al principio fue más bien decepcionante como partido de México en un mundial contra Alemania. Las promesas eran gigantes, pero las computadoras ni entraban a la cancha. Los chips no daban para tanto y el presupuesto se esfumaba más rápido que tu sueldo semana santa.

Hoy en día, estrenas IA en todo. Hay assistentes que te responden即使 preguntamos cosas tontas, algoritmos que saben qué música escucharás antes de que tú mismo lo sepas, hasta guachos que te dicen si la foto tu fecha se ve bien. La cosa se puso real. Pero aviso, hermano: la IA no suprime milagros. Sigue siendo creada por humanos, con todos los errores y sesgos que ya traemos. Así que no creí que un algoritmo va a solucionar la corrupción, ni la crísis en nuestro país. Hay cosas que todavía necesitan que nosotros pongamos el hombro.

Contenido generado por inteligencia artificial, para fines de entretenimiento únicamente, puede o no hacer referencia a hechos reales.



