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Oigan, ya va a ser 2026 y ¡por fin! se acaba de anunciar la primera línea de levitación magnética en la Ciudad de México. No es broma, no es fake news, le ruego. La Línea 13 (porque ya no nos alcanzaron las letras del alfabeto con tanto caos) va a funcionar con magia tecnológica, es decir, imanes súper poderosos que van a hacer que los vagones floten por encima de las vías.

Imagínense, chavos, ya nos vamos a ahorrar ese terrible ruido de chillido que hace el metro cuando arranca, y esos temblores que se sienten hasta en la casa de la abuela en Tlalpan. La cosa es que este proyecto tiene costo de más de 60 mil millones de pesos (léase: un dineral del que tal vez vayamos a pagar todos con más impuestos). Pero bueno, mientras no se caiga, le decimos que sí.

La tecnología va a ser japonesa, no mexicana, por si tenían alguna duda. Los ingenieros de la capital dijeron que van a capacitar a personal local para que sepa cómo mantener estas maravillas de la física, aunque sinceramente, esperemos que no sea para tapar huecos con cemento como siempre. La línea va a conectar Santa Fe con el Centro Histórico en 20 minutos. ¿Habrá visto, chavos? Ya no tendrán que hacer tres transferencias y perderse en la multitud para llegar a su chamba.

Lo mejor de todo es que estas unidades son súper silenciosas, así que ya van a poder escuchar su playlist de reggaetón tranquilitos mientras vuelan por encima del tráfico pesado de Reforma. Y sí, ya se escucha el comentario de las amas de casa de siempre: «Ojalá no se apelmaze cuando llueva».

Ahorita que se anuncia esto, el gobierno de la capital está de fiesta, vendiéndolo como el avance más grande desde que inventaron el Taco al Pastor (broma, chistosos, eso es antigüedad). La verdad es que sí es un logro enorme para la CDMX, y ojalá que la próxima vez no se tarden tanto en hacerlo, porque el tránsito se está poniendo insoportable.

Ahora la pregunta del millón, ¿cuánto va a costar el pasaje? Las autoridades prometen precios accesibles, pero saben que con eso todo el mundo desconfía. Total, lo importante es que al menos ya hay luz al final del túnel, o mejor dicho, tren al final del túnel. A ver si para 2030 ya conseguimos volar también en el pesero.

#MetroCDMX2026 #TransporteDelFuturo

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