
¿Mamahuelos, no les ha pasado que andan en el Metro como sardinas en lata y de repente ven pasar a alguien en ecobici con cara de tranquilidad? Pues eso es pura ilusión óptica, porque andar en estas dos ruedas ya se convirtió en el deporte extremo de la CDMX. Entre los hoyos de Reforma, los taxistas que creen que tienen derecho a vía porque sí, y los que van con todo en la ciclovía, montar ecobici es puro survival mode.

Lo chistoso es que ahora todos se creen el Tour de Francia. ¿Saben de cuántos me hablo? De esos que van con el lycra completo, casco aero, gafas de sol tipo Matrix, y la botellita de agua que no usan. Hermano, vas a trabajar al Centro, no al Tour Colombia. La gente en la calle te ve pasar y piensa: ‘¿será piloto o solo es muy tarde para su cardio?’

Y no, no todo es malo. Las ecobicis nos han dado esa oportunidad de hacer ejercicio mientras nos trasladamos, de sentirnos ecológicos aunque sea por 30 minutos, y de aprender a sortear obstáculos con la maestría de un ninja urbano. Pero vamos, no dejen de usarlas, solo ya dejen de creerse que van a participar en los Olímpicos. Y por favor, dejen de hacer fotos en la ciclopista, ya nos cansamos. Orale.




