
¿Qué onda, chilangos? Hablemos claro. El Corredor Cultural Roma-Condesa, antes el orgullo de la capital, el lugar donde ibas a ver arte, cultura y pasarla chido entre café y murales, ahora parece que se convirtió en el estudio de foto oficial de todo influencer que se respeta. Es increíble, neta. Antes veías a gente apreciando las obras, ahora ves a niñas bailando TikTok frente a un mural histórico o posando para su feed como si fueran en París. Y no es que tengamos nada en contra de la nueva ola digital, pero ¿no se está pasando un poco la mano?

Lo curioso es que este fenómeno refleja perfectamente el espiral de la sociedad CDMX: la gentrificación que nadie quiere nombrar pero todos vivimos. Los locales tradicionales se mudan porque la renta está millonada, llegan conceptos de café que valen más que tu sueldo semanal, y el arte urbano se convierte en backdrop para selfies. La economía local se transforma radicalmente, y no siempre para bien. Los chavos que vivieron ahí toda su vida ya no pueden pagar la renta, y la cultura auténtica se diluye entre fotos editadas y hashtags virales.

Pero oye, no todo está perdido. La ciudad sigue viva, sigue resistiendo. Quizás como chilangos necesitaremos encontrar nuevos rincones, nuevas zonas de arte underground donde la gente realmente vaya a apreciar el talento sin llevar su tripode completo. Mientras tanto, si vas al Corredor Cultural, procura que tu selfie no sea el evento principal del lugar. Disfruta las obras, aprecia el talento, y si subes foto, al menos pon la ubicación correcta del artista. ¡Saludos desde la CDMX, donde todo cambia pero seguimos siendo la chingadera más chingona del país!
Y pa’ que no digan ni mais, «influyencers» yo así hablo, y les recuerdo que la IA de imágenes «hablar poquito» Español, pero ya le dije, sin texto, no texto… y ella, muy necia queriendo hacer su contribución. Pero se ve chido, no? Muy exótico e internacional.




