
La noche estaba tranquila, solo el ronquido suave de mis chones viejos (sí, esos que ya no uso pero conservo por nostalgia) acompañándome. De repente, un sonido estridente rompió el silencio de la madrugada: ¿Pájaros? A las 3 de la mañana. Pensé que mi cerebro estaba jugando trucos, así que me asomé a la ventana del departamento en la CDMX. Ahí estaban ellos: dos cacomixtles anillados, no durmiendo, sino… bueno, digamos que ‘interactuando’ con mucha energía. ❤️ Si piensas que es romance, tú me entiendes.

Según la UNAM, ver cacomixtles en la ciudad es más común de lo que creemos, aunque yo nunca había tenido el ‘placer’ de verlos ni escucharlos. Algunos dicen que avistarlos trae suerte. Yo diría que lo único seguro es que me despertaron con susto y curiosidad. Son animales fascinantes, nocturnos y, sí, bastante bonitos cuando no están haciendo ruido a media noche. Si ves uno, ¡reportalo! La ciencia agradece (y yo agradezco poder volver a dormir).

En resumen, la vida en la CDMX siempre tiene sorpresas silvestres. Ya sea suerte, insomnio o simplemente naturaleza urbana, los cacomixtles son testigos mudos de nuestras noches. ¿Has visto alguno? Cuéntame tu experiencia en los comentarios. Y si tienes sueño, recuerda: apaga el celular y duerme, antes de que te despierten los vecinos felinos.

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