
¡Pues qué les digo, gente! Después de más de 50 años viendo la Luna por la ventana y diciendo «quién fuera», al fin la NASA me mandó su invitación a bordo… bueno, no a mí exactamente, pero sí a cuatro valientes que se dieron la vuelta del satélite como en los viejos tiempos del programa Apolo. La misión Artemis II despegó el 1 de abril de 2026 desde el Kennedy Space Center —porque ya saben, bromas aparte, esto no fue chiste de abril— y regresó el 10 de abril con una historia que contar. Diez días de viaje, casi 700 mil millas recorridas por el espacio profundo, y todo a bordo del cohete SLS y la nave Orion, que oigan, nomás suenan caros. Ya siento el presupuesto en mi bolsillo, pero bueno, en la ciencia no se mide el costo, ¿verdad? A ver si ahora me invitan a la Luna y no solo a que me queme caminando por el sol de CDMX.

Conozcan a las cuatro estrellas de esta película espacial: el comandante Reid Wiseman, veterano de la Marina y ex astronauta de la ISS, que ya pasó seis meses en la estación espacial en 2014; el piloto Victor Glover, making history como la primera persona de color en orbitar la Luna —por fin, ¿no?—; la especialista de misión Christina Koch, la primera mujer en atreverse a ir tan lejos de casa, o sea, literalmente; y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense, el primer canadiense que ya no se conforma con verse en la pantalla del celular, sino ver la Luna de verdad. Y pensar que todavía hay gente que cree que todo esto fue grabado en un estudio en algún lugar secreto. ¡Ya va, please!

Artemis II no fue solo un viaje turístico por la órbita lunar: la misión rompió récords —superó los 248 mil 655 millas de distancia de la Tierra, dejando en vergüenza al Apolo 13—, demostró que la nave Orion funciona con gente adentro, no solo con maniquíes, y puso las bases para lo que viene: que la próxima vuelvan con la intención de bajar. Porque sí, esta vez fue solo dar la vuelta, probar equipo y hacer experimentos científicos —ya saben, cosas importantes como descubrir si el queso que dices que hay ahí arriba es cheddar o Monterey—. Pero en serio, Artemis II es el primer paso para que en Artemis III la primera mujer y la primera persona de color pisen la Luna de verdad, planten su pie como Neil Armstrong y quizá hasta saquen selfie. Y porque no, para eventualmente llegar a Marte. ¡Nada mal para seguir soñando, no!

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