
Mira, no sé si te has dado cuenta, pero el gobierno está como en modo ‘fiesta sin fin’ mientras el resto de nosotros andamos haciendo cálculos de porrazos para llegar a fin de mes. Es que ya no es crisis, es que se volvió un género de comedia. Escuchas a los políticos hablar de la economía con esa cara de ‘todo está bien, nada que ver aquí’ mientras lo único que está bien es que nos quedamos sin el ‘bienestar’. Como dice mi vecino: ‘Ya no ahorro para el futuro, ahorro para cuando me dejen de contar historias’.

Para la sociedad chilanga, el ahorro se ha convertido en un deporte extremo. Es como el SWAT pero versionando el ticket del súper. Ahora te ves en el mercado haciendo yuan-ti -perdón, esa es otra peli- haciendo cálculos que ni Einstein. ‘¿Compro la quesadilla simple o me hago el matahambre con sólo la tortilla?’ No es pobreza, es técnica, es minimalismo financiero. Mientras en la tele celebran que ‘la economía está en repunte’, tú ahí contando las monedas del cambio para ver si te alcanza para un refresco del de a tres.

Y lo más chistoso es que mientras uno se las ingenia para que no falte la comida en casa, los políticos siguen en su propio congreso de延安. Es que ya no sabemos si reírnos o llorarnos, pero como dice mi tía: ‘Si hay que sufrir, que sea con una fria y buen chiste’. Tal vez la estrategia oficial sea descongestionar la crisis a puras carcajadas. Ya hasta diría que deberíamos inventarnos un método: el método LOL -Leyendo Olfateando Líneas- de billones que no leemos porque ya, a perder, qué le vamos a hacer.

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