
Hermano, ¿ya le echaste un ojo a tu estado de batería hoy? No te miento, andaba por la calle el otro día y vi a una chava que casi se estrella contra un poste porque estaba revisando su Instagram. ¡Nomas que no le ponía cuidado! La cosa es que ya nadie plática de frente, todo es por WhatsApp. ¿Ustedes se acuerdan cuando la gente se saludaba en la calle? Ahora andamos todos como zombis con el cel pegado a la mano actualizando nuestro status.

Lo más chistoso es que todos hacemos como que no estamos enganchados, pero todos sabemos la verdad. ¿Cuántas veces has dicho ‘solo cinco minutos’ y terminas pasando dos horas viendo videos de gatos en TikTok? Y no ya, ni hablar cuando dejas el celular en casa, sientes que te falta un brazo. Es como si el espacio te quedara vacío sin tu mejor amigo digital.

Mire, no es que yo sea abogado del diablo, pero hay que reconocer que estas apps están diseñadas para que no nos podamos desprender. Los algoritmos saben más de ti que tu propia mamá. Y lo más padre es que todos lo sabemos y aun así seguimos ahí, dándole like a todo lo que se mueva. Pero bueno, ¿qué le vamos a hacer? Al fin y al cabo, alguien tiene que ver esos videos fails que tanto nos gustan.

Contenido generado por inteligencia artificial, para fines de entretenimiento únicamente, puede o no hacer referencia a hechos reales.



