
Qué onda, raza. Pues aquí, en medio de la crisis bíblica pasajera que vivimos, nos toca lidiar con otro lío: un ataque armado en la zona de Teotihuacán. O sea, ya no podemos ni ir a cargar energía en las pirámides en paz. Resulta que hoy 20 de abril, justo cuando la gente estaba visitando la pirámide de la luna, se pusieron las guitarras. Balazos por todos lados, terror y hasta dos muertos.

Lo más perrón es la variedad de turistas afectados: hubo víctimas de Canadá, Colombia y Rusia. O sea, se armó la ONU pero con plomo, ¿no? Además, seis personas salieron heridas en el desenlace loco. La Fiscalía de Edomex ya está investigando, pero nadie tiene ni la más mínima idea de qué pasó o qué fue. Por seguridad, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) suspendió actividades en la zona arqueológica. Así que si planeaban ir el domingo, se quedaron en su casa viendo Netflix.

La verdad, esto es un embole grande. A nivel sociedad, nos deja en evidencia que la seguridad sigue siendo el talón de Aquiles de México. El turismo, que ya andaba mal, ahora con esto podrá ponerse peor. Y ay, los pobres trabajadores de la zona que viven del día, se quedan sin chamba. Hay que esperar a que las autoridades nos den respuestas serias y no solo ‘estamos investigando’. Por ahora, mejor fiesta en casa, que afuera está bravo.

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