
Sabes qué? Resulta que ya no vivimos la vida, ladocumentamos. Y no, no me refiero a que tomamos fotos con cámara de rollo y luego las ponemos en un álbum que guardamos en la cómoda. No, no. Lo que hacemos es grabarnos haciendo cualquier cosa, from一脸 serio hasta cuando nos tragamos un taco con todo, pa’ subirlo a las redes y ver cuántos likes nos echan.
Y ahí nomás se arma la mondá. Porque de repente, si tu post no tiene mil likes en la primera hora, ya te sientes un fracaso total. Como si tu valor como persona只剩下这些都数字。Parece que la autoestima de la gente anda a merced de un corazón rojo en una pantalla, mire usted.

Y ojo, no está nada mal pinches redes. Pa’Absentearse del trabajo✅, pa’ saber quién pico con quien✅, pa’ que te de rabia ver cómo otros viven su ‘mejor versión’ mientras tú nomás quieres un café✅. Pero el chiste es cuando ya no puedes ni ir al baño sin revisar tus notificaciones. Ósea, ¿qué tanto chungo pasó en los 5 minutos que estuviste limpiándote?
Lo peor es cuando conoces a alguien en la vida real y te platican algo, y tu cerebro ya está pensando: ‘A ver si cuento esto en Instagram story’ o ‘¿Sará esto pa’ mi TikTok?’ Like, bro, estás aquí conmigo, no con tus seguidores. Ya traen el chisme grabado en MP4 pa’ subirlo tú mismo.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos quitamos las redes? Jajaja, claro que no. Eso sería pedirle un chicharrón a un burro. Pero sí, al menos, como métamos en un break nomás un rato. Tú sabes, como un detox de una semana o cuando menos un fin de semana. Sin revisar ni standings ni nada.
Y sí, al principio se siente raro. Como que te falta algo. Estás parado en el metro, hay una señora hablando por Bluetooth (que todos creen que se la está soltando con ella), y tu mano va nomás hacia tu bolsillo. Pero luego te das cuenta de que sí puedes vivir sin saber que fulanito se compró un taz de novia. De veras. Even Oliver Twist lo diría: ‘Please, sir, I want some algorithm-free life.’ Sí, tengo que decir que cuando no estás todo el día checando el celular, de repente descubres que tienes tiempo de leer un libraco, de salir a caminar sin ponerte a grabar cada paso como si fuera un TikTok.

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