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Órale, qué onda con esta ciudad. 2026 llegó y las calles de la CDMX ya no son lo que eran. De repente, hasta el chavo de la esquina habla de ‘sostenibilidad’ y ‘descentralización’, como si anduviera leyendo a Kant en la cantina. La gentrificación siguió su rollo implacable – ahora hasta en la colonia Doctores hay cafeterías de especialidad donde el café vale más que la renta de tu departamento. Y no te angusties, que esto apenas comienza.

Lo chistoso es cómo la tecnología se chingue con la vida cotidiana. Ahora los drones entregan tamales hasta a las 3 de la mañana, los microbuses son autónomos (y no le ganan a un chofer de Ruta 100 en velocidad), y la IA te ayuda a encontrar dónde comer en el centro. Pero ojo, que lo curioso es que, entre tanto avance digital, seguimos igual de enchangos. Sigue habiendo tráfico en Perisur, sigue habiendo filas eternas en el Metro, y sigue habiendo ese tipo que no sabe bajar del camión.

Al final del día, México sigue siendo México. Con todo y drones, con todo y IA, con todo y ‘ciudad inteligente’. O sea, sí, ahora puedes pagar tu metro con la cara, pero siguen habiendo cortes de luz cada vez que llueve. La tecnología nos ayuda, pero no nos soluciona. Siguiendo con las mismas mamadas pero con WiFi más rápido. Y entonces te preguntas: ¿para qué tanto rollo si al final seguimos igual de pendencieros?

#CDMX2026 #TecnologiaChilanga

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